
La toxina botulínica, es una solución no quirúrgica para eliminar el exceso de sudor en aquellos pacientes que padecen hiperhidrosis.
Con este tratamiento se reduce significativamente el sudor en la zona tratada, como por ejemplo en las axilas, las palmas de las manos o las plantas de los pies.
Puede mejorar significativamente el calidad de vida del paciente, ya que el grado de satisfacción entre los que eligen este tratamiento es elevado.
El tratamiento se realiza con anestesia local y el paciente puede realizar sus actividades habituales el mismo día que se le aplica el tratamiento.
Empieza a notarse los efectos a los tres días de hacerse el tratamiento y progresivamente se van notando sus efectos.
Puede durar el efecto prácticamente un año, dependiendo de cada caso y de cada paciente.